El plan para seguir reduciendo la inflación sigue encendiendo luces de alerta por sus efectos indeseados entre los analistas internacionales. Si bien el Gobierno salió a celebrar en las últimas horas el repunte de la actividad en diciembre y la compra de reservas, bancos extranjeros y consultoras locales observan que el dólar subiendo menos que la inflación ya impacta en la demanda de divisas y podría aumentar el riesgo de una segunda devaluación en la era Milei.
«El efecto secundario de la reducción del crawling peg es una probable apreciación adicional del tipo de cambio real, lo que aumenta la vulnerabilidad de las cuentas externas. Dado que la inflación probablemente continuará por encima del 1,0% mensual del crawling peg, el tipo de cambio real efectivo (REER) tenderá a apreciarse aún más, impulsando las importaciones y reduciendo las exportaciones«, dijo el Citigroup.
El banco global se sumó así al Bank of América y el Morgan Stanley. Fue en un informe sobre la vulnerabilidad de la región a los aranceles comerciales, donde le dedicó un capítulo a la Argentina. Allí, coincidió con sus pares en el optimismo por la recuperación económica, el descenso del desempleo y el ajuste fiscal, junto con el «avance» de la desinflación. Pero marcó los límites sobre la reducción en febrero del deslizamiento del dólar (crawling peg).
«En términos interanuales, la inflación del IPC continuó descendiendo en enero de 2025 al 84,5%, frente al 117,8% de diciembre de 2024… Sin embargo, en términos mensuales, la inflación sigue en niveles relativamente elevados (2,2% en enero de 2025), lo que probablemente motivó al BCRA a anunciar una reducción del crawling peg del peso frente al dólar al 1,0% mensual desde el 2% mensual», sostiene el paper al que accedió Clarín.
En ese contexto, la entidad señaló que la política cambiaria sugiere una prioridad del gobierno en la inflación por sobre la estabilidad del dólar. Y alertó: «Considerando que el REER ya estaba un 1,0% más apreciado en diciembre de 2024 en comparación con noviembre de 2023 (antes de la devaluación cambiaria máxima), las presiones hacia una nueva devaluación del tipo de cambio podrían intensificarse«.
En definitiva, la conclusión del Citi es que la decisión del Banco Central de reducir el crawling a costa de un mayor desequilibrio externo podría indicar un alto nivel de confianza en que un acuerdo con el FMI está próximo a concretarse. El Gobierno mantuvo reuniones en los últimos días con el Fondo y el Tesoro de Estados Unidos en busca fondos frescos por US$ 11.000 millones, pero aún no se conocieron avances.
Wall Street viene impulsando un acuerdo con el organismo que unifique el dólar y levante el cepo. La llegada de dólares le daría aire al Banco Central que mantiene reservas netas negativas, pero Milei y Caputo se resisten a devaluar por el impacto que tendría en la inflación. Sin noticias en ese frente, el Merval se encamina a cerrar febrero con un retroceso del 13,8% y los bonos en dólares acumulan una caída de hasta el 16%.
Mientras tanto, la política de anclar el dólar empezó a reflejarse en un fuerte deterioro de la balanza comercial, por lo que Econviews ya habla de un «boom de importaciones«. En enero, el saldo comercial fue positivo en apenas Us$ 142 millones, bien por debajo del promedio de los US$ 1.575 millones en 2024. Esto se debe a que si bien las exportaciones siguieron a buen ritmo, las importaciones crecieron aún más.
«El repunte de la actividad económica, la apertura comercial, un tipo de cambio real bajo y la desregulación del comercio exterior van a impulsar el crecimiento de las importaciones. Las exportaciones también seguirán creciendo a pesar de peores precios de los commodities, principalmente impulsadas por la mejora en el saldo de energía», estimó la consultora de Miguel Kiguel, que espera un superávit comercial de US$ 10.000 millones en 2025.
El otro dato que sigue generando preocupación es el déficit de turismo en enero, el más alto desde 2018. El mes pasado ingresaron al país 1,04 millones de visitantes no residentes –un 20% menos que hace un año–, mientras la salida al exterior de residentes aumentó un 70% interanual hasta 2,5 millones. «Este resultado ejerce presión sobre la cuenta corriente del balance de pagos«, dijo la sociedad de bolsa Cohen.