Como informó La Izquierda Diario, este lunes, y a pocos días de haberse votado la reforma laboral, tuvo lugar un enorme paro docente con un 80 % de acatamiento a nivel nacional. Se trata, por supuesto, de un gran gremio de importancia, extendido a todas las provincias y con vínculos con todas las familias y barrios del país.
La pelea de maestras y maestros tiene como motor central el salario, que no alcanza para llegar a fin de mes, a lo cual se suma el agobio laboral que no se detiene y la mayor carga administrativa.
La importancia de este paro es aún mayor dada la reciente votación de la reforma laboral que ataca los derechos laborales y cercena el derecho a huelga. El gran acatamiento a la medida de fuerza tuvo lugar contra Milei y contra gobernadores oficialistas y de derecha, pero también contra mandatarios provinciales de distintos signos políticos, con especial importancia de lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires reclamándole a Axel Kicillof. En esa provincia la medida continúa este martes impulsada por las seccionales Multicolor. Los sectores combativos de la docencia exigen la continuidad de las medidas de lucha en todo el país.
El paro fue clave porque es otra gran muestra del enorme descontento social que existe en el país, que ya se había expresado -a pesar de la burocracia de la CGT- en el paro nacional del 11 de febrero y en las distintas jornadas de lucha contra la reforma laboral, así como en las peleas contra cierres y despidos que recorren todo el país, teniendo a FATE como emblema principal.
Sin embargo, los grandes medios de comunicación buscan ocultar este hecho, ya que intentan, por diversos intereses, mostrar que existe un gobierno fuerte tras la votación de la reforma laboral, con pocas contradicciones, y sobre todo que no existe la lucha de clases como vía para desarrollar un plan para derrotar el plan de hambre de Milei y el gran poder económico. Buscan a su vez proveer des-información para centenares de medios menores que repliquen esta distorsión de la realidad.
Pero, a pesar de ellos, la situación es distinta y no podrán ocultarla. La oposición social al gobierno no hace más que crecer a la par de la inflación y los golpes sobre el empleo, que se sienten cada vez más. Ocultar la lucha de clases es una política consciente de las grandes empresas de comunicación ligadas al poder político y económico para intentar obturar el desarrollo de ese descontento hacia la pelea contra los planes de ajuste.
A modo de ejemplo, veamos algunas de las tapas y portadas de diarios de este martes:
